En febrero de este año el CEO de G2 esports, uno de los clubes de esports más importantes del mundo, publicó un tweet en donde se refirió a las olimpiadas como ‘old news(viejas noticias). Los comentarios se dividieron en un claro apoyo a esta afirmación, postulando que los esports no necesitan a las olimpiadas ni el reconocimiento del Comité Olímpico, ni ser catalogados como deporte, a fin de cuentas. Otros directamente se encargaron de criticar a la vieja escuela por no considerar a los esports como deporte, teniendo en cuenta la popularidad de los mismos, la profesionalidad que ligas y clubes han alcanzado y la ‘evidente’ tendencia a ser el próximo gran evento, o el sucesor natural de los deportes tradicionales. La discusión de los esports para ser reconocidos como deportes en los Juegos Olímpicos está en juego hace tiempo… pero ¿es necesaria?

Pero, ¿pueden los videojuegos ser considerados como deporte?

La respuesta puede resultar un poco intrincada, y ha sabido plantear cierta polémica a su alrededor. Mientras que para cierta parte de la comunidad son claramente un deporte y ha ido demostrando esto a través de los años con el desarrollo de las ligas y torneos más importantes, todavía tiene problemas en ser considerado como tal por organismos oficiales. Más específicamente por el Comité Olímpico Internacional (COI), institución por excelencia a la hora de definir que es deporte y qué no.

El COI a través de la Carta Olímpica, el documento oficial en el que se basa el masivo evento, reconoce cuáles son las federaciones internacionales que se consideran olímpicas, y cualquier deporte que éstas decidan reconocer oficialmente son considerados deportes olímpicos. En definitiva, el COI vendría a definir que es considerado deporte oficialmente, aunque su autoridad ha sido objeto de discusiones desde hace tiempo ya con el nacimiento de nuevas actividades deportivas o variantes de las mismas. En los juegos olímpicos de la juventud en 2018, llevados a cabo en Argentina (Buenos Aires) se presentaron algunas nuevas disciplinas para consideración: karate, escalada deportiva, breaking, patinaje de velocidad sobre ruedas, futsal, kiteboarding, beach handball y BMX Freestyle.

Los esports en este caso, vienen pujando por este reconocimiento hace ya tiempo, y ha tenido de hecho, algunas presentaciones oficiales. En 2008 se creó la IeSF (International eSports Federation) con el patrocinio del COA para la promoción de los e-sports, su desarrollo, el trabajo conjunto con la tecnología y el resto de los deportes. Pero su misión, tal y como puede leerse en su sitio web oficial es “ver un mundo donde los e-sports son aceptados como un deporte real y los at­letas de e-sports pueden competir en el mismo nivel y con el mismo soporte que los deportistas de deportes tradicionales”

En 2017 fue la primera vez que los esports se incluyeron como deporte demostración, una suerte de vidriera para potenciales deportes que podrían incluirse en el futuro durante un evento olímpico de interiores en Asia. Jugadores de Corea llevaron la antorcha olímpica durante su paso por Corea. Los intentos de inclusión de los esports se han llevado a cabo en distintos foros con la intención de abrir las puertas a la discusión sobre se deberían ser incluidos

Sin embargo, desde la dirigencia del COI ha habido roces con la comunidad gamer tras repetidas declaraciones en contra de la inclusión de los esports más populares como CS:GO, LoL o Dota2 por su contenido violento en contra de los valores que promueve el Comité Olímpico.

En una nota con AP, Tomas Bach, el actual presidente del COI estableció que “no podemos tener en el programa de las Olimpiadas un juego que promueva la violencia o la discriminación (…) los llamados killer-games. Estos son, desde nuestro punto de vista, contradictorios con los valores olímpicos y no pueden, por lo tanto, ser aceptados”.

No es la única vez que el presidente del COI se ha pronunciado en contra de la inclusión de los esports en los JJOO y otros han seguido esta línea que rehúsa de los esports por su temática, exceptuando los juegos de simulación de deportes tradicionales como FIFA, PES, NBA2K o F1. Sin embargo, los juegos más jugados como CS:GO, LoL, Dota2 o Fortnite quedarían fuera de la cuestión.

¿Qué hace de los esports un deporte?  

Los esports o deportes electrónicos son videojuegos. Videojuegos que se juegan en competencias, ligas por temporadas en donde diferentes equipos o clubes se enfrentan por un premio. En otras palabras, videojuegos que se juegan como deportes.

Pero no todos los videojuegos son esports. Mario Bross no es un esport. Ni Grand Theft Auto. Tetris podría tener la base de un esport si consideramos la versión de Tetris 99. Minecraft no es un deporte en sí mismo, aunque modos de juego como ‘los juegos del hambre’ pueden presentar elementos.

La base tiene que ser la competencia, entre dos jugadores o equipos en igualdad de condiciones para determinar a través de un enfrentamiento, quién es el mejor.

Esto aplica a la inmensa mayoría de los deportes, incluidos los llamados deportes mentales o intelectuales como el ajedrez, que es un juego de mesa. El ludo (otro juego de mesa) no es un deporte, pero el ajedrez sí. Esto aplica a casi todas las disciplinas en un sentido amplio del término. ¿Qué tan deportiva puede considerarse un enfrentamiento como la batalla de gallos? Quizás si se dan las posibilidades, podría categorizarse como deporte. Que sea deporte corre a cuenta de que se trate como uno.

La razón de que los esports sean deportes pasa por que la comunidad los ve como tal y ha desarrollado competencias estables y ha invertido tiempo, dinero y recursos en ciertos títulos para hacerlos lo más competitivos posible. League of Legends o Counter Strike son juegos altamente competitivos y han ido perfeccionando a lo largo de su historia un sistema de competencias, con torneos, ligas menores, clasificaciones, clubes, mercado de pases y hasta reglas sobre la vestimenta en el escenario para profesionalizar el juego lo más posible.

Hay cada vez más estudios académicos a nivel mundial que se cuestionan si los esports pueden ser deportes, desde la educación física, la sociología hasta la comunicación. Si te interesa leer una tesis argentina al respecto visita este link

¿Necesitan los esports a las Olimpiadas?

Si consideramos el crecimiento de los esports en la actualidad, la respuesta más sincera sería un no. Los esports no necesitan el reconocimiento del Comité Olímpico Internacional ni aparecer en la grilla de las próximas Olimpiadas, ni de ningún otro evento de deportes tradicionales.

Los esports nacieron, crecieron y conquistaron el mercado del entretenimiento por sí mismos gracias a plataformas como Twitch, en donde residen la inmensa mayoría de sus espectadores. El mundial de League of Legends, los Worlds el evento de esports más visto anualmente, ha tenido picos de espectadores que sobrepasan la televisación de los Juegos Olímpicos, muestra de que ya ha cimentado un amplio mercado de espectadores a los que la adición al evento tradicional no le sumaría tanto potencial de crecimiento.

Como dice Roland Li en su libro sobre esports Good Luck, Have fun: “los veteranos de los esports dicen que a fin de cuentas es irrelevantes si los videojuegos competitivos son caracterizados como deporte. Tiene todos los elementos de una competencia: una vara alta de ganancias, una barrera en la competición que conlleva talento y entrenamiento, la emoción de los fans, y ahora, la infraestructura tecnológica para sostenerlo todo

Sin embargo, en términos de legitimación, el reconocimiento del Comité Olímpico aportaría un gran peso en como la sociedad ve a los esports, y a los videojuegos en general. Las generaciones previas tienden a ver a los videojuegos como un entretenimiento juvenil cuando no infantil, como un hobby o una pérdida de tiempo. Incluso se ha contrapuesto a los videojuegos contra los deportes como actividades diametralmente opuestas, poniendo la actividad física en el centro de la cuestión, ignorando los parámetros de entrenamiento que se dan en clubes y gaming houses.

Los medios de comunicación tradicionales también han aportado a la confusión, muchas veces haciendo notas en contra de los videojuegos, catalogándolos como fuente de lamentables hechos de violencia dudosamente relacionados. El respaldo de instituciones socialmente legitimadas, como la que busca con el COI o la ya existente con la FIFA (Federación Internacional de Futbol) que patrocina los torneos del título FIFA de Electronic Arts le dan un amparo a la actividad y dificulta la opinión espontánea desde la ignorancia.

Sobre todo, el interés en que los esports sean reconocidos como deporte por instituciones oficiales, debe incurrir en el reconocimiento, validación y resguardo de las personas involucradas; más específicamente de jugadores, cuerpo técnico y árbitros que deberían ser considerados como profesionales del deporte y tratados como tal, evitando negocios arbitrarios o injustos. Incluso para los patrocinadores y creadores de ligas debería dar un cierto margen de tranquilidad y expectativas el reconocimiento oficial de esta actividad a gran escala.

La posibilidad de un trabajo conjunto entre entes oficiales, empresas desarrolladoras, clubes, ligas y fans, por qué no, podría ser la posibilidad de un futuro mejor para los esports y todos los actores involucrados deberían aportar a este universo, lleno de potencial y posibilidades.

Quizás para los Juegos Asiáticos en Hangzhou, China el próximo año los esports sean una disciplina oficial con medallero incluido. Habrá que albergar las esperanzas de que sea para mejor, y anhelamos poder ver en el futuro, a un argentino compitiendo por el oro.

Por Iván Darío Niello

Comunicador social. Hincha de los buenos jugadores. No paso de platino en ninguna liga, pero disfruta mirarlas.

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